Escoliosis Congénita

ESCOLIOSIS CONGÉNITA

Es la curvatura lateral que se produce en la columna debido al desarrollo anómalo de las vértebras.

Esto suele ocurrir entre las 4-6 semanas de gestación y puede ser debido a un fallo en la formación o en la segmentación de al columna. El grado de severidad que pueda alcanzar la escoliosis dependerá de varios factores, como el número de vértebras anómalas, su localización y del potencial de crecimiento alrededor de dichas vértebras. 

Es muy importante detectar y tratar esta patología a tiempo para evitar la deformación de la columna y los efectos colaterales asociados a ella, como pueden ser las enfermedades pulmonares, los déficits neurológicos o las anomalías costales.

Se recomienda llevar a cabo meticulosos exámenes diagnósticos a los pacientes de escoliosis congénita debido al elevado nivel de incidencia de anomalías en otros sistemas de órganos que pueden acompañarla: 7% de anomalías cardiacas, un 18% de anomalías genitourinarias y hasta el 40% de anomalías intraespinales.

La evaluación del paciente debe incluir una exploración básica habitual y además han de buscarse signos específicos de la piel. Han de valorarse detenidamente los síntomas neurológicos.

Como pruebas complementarias  de imagen suelen realizarse teleradiografías , ecografías cardiacas y del tracto urinario. Puede ser necesaria la realización de resonancia nuclear magnética para valorar alteraciones neurológicas y los núcleo de crecimiento de las vértebras. 

El tratamiento de la Escoliosis congénita depende del tipo de curva, la progresión de la misma y el patrón de desarrollo de esta. Hemos de considerar que la evolución espontánea de la curva es en un 75 % progresiva y que alrededor de la mitad de los niños con esta enfermedad suele requerir tratamiento quirúrgico.

El tratamiento no-quirúrgico para la Escoliosis congénita consiste en la observación en espacios de tiempo de 4 a 6 meses para poder detectar a tiempo una progresión si la hubiera. Puede que algunos pacientes usen una órtesis, si presentan curvaturas adyacentes a las anomalías congénitas, con el objetivo de evitar que éstas se agraven.

Cuando se advierte una progresión, y es necesario operar, se realiza una intervención quirúrgica relativamente limitada con el fin de minimizar el número de niveles de la columna que requieren tratamiento y evitar así una futura cirugía mucho más extensa en el futuro. 

El médico especialista tratará de reducir los riesgos de que se produzcan deformidades severas que puedan afectar al crecimiento y/o a la funcionalidad pulmonar ofreciendo un adecuado balance a la columna. Cuando los pacientes son niños pequeños se intentará maximizar el crecimiento. Tras la cirugía se realizará un cuidadoso seguimiento de los pacientes hasta que alcancen la madurez esquelética.