Pie Zambo

PIE ZAMBO

El pie zambo, llamado también pie equino varo congénito es una enfermedad con una prevalencia altísima, afecta a uno de cada 1.000 bebés siendo bilaterales el 50% de los casos (afectación de los dos pies). 

Consiste en una deformidad real, y no sólo posicional, que afecta fundamentalmente al pie aunque implica también a toda la pierna distalmente a la rodilla.

El aspecto del pie, o de los pies, es como si el dedo gordo quisiese tocar la cara anterior  e interna de la tibia. Correctamente definido, esto implica cuatro deformidades del pie que serían equino y varo de la parte posterior del pie, y cavo y adducto del antepié. Es muy importante iniciar un tratamiento precoz, aunque está demostrado que aporta resultados excelentes en pacientes mayores.

Decir pie zambo y pensar en el método Ponseti como tratamiento para el mismo es todo uno. El concepto fundamental que introduce Ponseti en el tratamiento del pie zambo es la absoluta interrelación de las cuatro deformidades y que la corrección secuencial del pie con la ayuda de yesos seriados es capaz de corregir todas la deformidades excepto el equino, que suele precisar una pequeña cirugía del tendón de Aquiles para que el pie pueda tener un correcto apoyo.

Por tanto, este método mundialmente reconocido, y que afortunadamente cada vez tiene más seguidores, suele ser el tratamiento más adecuado.

Es importante que estos yesos los aplique una persona con cierto entrenamiento en su colocación. El uso de técnicas quirúrgicas más agresivas debería reservarse como opción posterior en caso de que una correcta aplicación de dicho método no diese resultado.

DIAGNÓSTICO PRENATAL Y PAUTAS INFORMATIVAS SOBRE EL MÉTODO PONSETI

Con el uso de las modernas técnicas ecográficas durante el embarazo, el diagnóstico prenatal de pies zambos es cada vez más frecuente. Muchos padres consultan con el cirujano ortopédico-traumatólogo cuando el ginecólogo les informa sobre la detección de un pie zambo.

Este es un momento ideal, que debe ser aprovechado para tranquilizar a los padres, explicándoles que estos niños generalmente llevan una vida normal en cuanto a su movilidad.

Lo que se propone es empezar con el tratamiento en los primeros días de vida del niño colocándole el primer yeso corrector, se cambiará cada 5 o 7 días aproximadamente. Este protocolo durará hasta que se obtenga una corrección que permite realizar una tenotomía del tendón de Aquiles en más del 95% de los casos.

El número de yesos dependerá tanto del tipo de pie como del hábito del cirujano y suele estar alrededor de 4 o 5. Tras la tenotomía se coloca un nuevo yeso  que mantendremos tres semanas.

Es importantísimo el siguiente paso, mantener la corrección obtenida. Para ello se utiliza una férula de abducción que consiste en la utilización de unas botitas unidas por una barra. Deben usarse de forma continua las primeras 16 semanas , descansando un número de horas al día según pasan los meses hasta llegar a un uso solo nocturno a partir del año hasta que el niño cumpla 4 años.